Descubre TODO sobre la infidelidad

No hay peor ciego que el que que no quiere ver...


La fidelidad no es ausencia de deseo (nadie puede asegurar que nunca le gustará nadie más), sino producto de la voluntad y una decisión consciente.
En otras palabras: la fidelidad es autocontrol y evitación a tiempo.

Cuando sospechamos que alguien puede llegar a gustarnos de verdad (en el sentido de movernos el piso) o cuando sentimos el primer pinchazo de la atracción y no queremos ser infieles, la mejor opción es alejarnos de la tentación y no jugar con fuego.

Las personas que se perciben a sí mismas como radicalmente “incorruptibles” son las que más probabilidades tienen de enredarse en amores clandestinos. ¿LA RAZÓN? Estas personas “bajan la guardia” y creen que el amor los volverá inmunes, y no es así, como veremos: con el amor no basta.

Tipos de infidelidad:
Una aventura: cuando uno por ejemplo se va a un congreso y se toma dos copas y acaba acostándose con una compañera de trabajo un par de noches. Este tipo de infidelidad suele perdonarse, el problema es cuando tienes una amante.
La amante: las relaciones con amantes duran un promedio de dos años, y cuando descubres que él iba a la finca con ella, que te mintió una y otra vez, entonces eres incapaz de perdonar.
Solo el 2 por ciento de las parejas resucitan después de haber tenido un amante.

¿Cómo saber si tu pareja es infiel? Identifica si comienzan a tener mayor lejanía afectiva, o si descubres mentiras y contradicciones en lo que te dice. Es importante que también tengas en cuenta cosas que antes te admiraba y hoy te critica y lo evidente: olores distintos, machas en la ropa, gastos excesivos, amigos inexistentes, etc.

¿Qué puedo hacer? No queda más que defender el bienestar de uno mismo y el de los hijos (si los hubiera) y no regodearse en el masoquismo afectivo asumiendo el papel de mártir. Hay que actuar, visitar un abogado, un cura o un psicólogo, hacer una asamblea familiar, en fin, sacudirlo todo.

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